14 sept. 2015

Proyecto de Zona Verde Pública - Trazado y red viaria (II) - Caminos (II) - Otros aspectos

Continuamos con la serie sobre el Proyecto de Zona Verde Pública en la que estamos viendo el trazado y la red viaria. En esta entrada seguimos hablando de los caminos, y nos centraremos en los anchos, pendientes, firmes, bordes y pavimentos de los mismos.


Caminos varios

Anchos.- El ancho está en función de su utilización y del escenario en el se emplazan. Podemos hablar de sendas de 1 m de ancho para un caminante, a grandes paseos de 30 ó más metros de ancho.  El ancho mínimo recomendable es de 1,50 m que permite el paseo simultáneo de 2 personas. Si se pasa de 10 m de ancho es conveniente incorporar plantaciones de arbolado en su interior, tipo alameda. La sección transversal tiene que ser aquella que permita el uso requerido y la escorrentía de las aguas, con bombeos o pendientes transversales hacia las cunetas o puntos de recogida, en algunos casos la recogida se produce en rigolas centrales.

Pendientes.- Las pendientes transversales en caminos pavimentados no deben ser inferiores al 1% ni superiores al 4%; si las piezas son de textura rugosa el mínimo será del 2%. En los terrizos las pendientes se mantendrán entre el 1% y el 2%; si están estabilizados pueden llegar al 4%. Las pendientes longitudinales no deben superar en ningún caso el 8%, pues a partir de aquí constituyen barreras arquitectónicas; en los terrizos las pendientes longitudinales no deben superar el 2%, pudiendo llegar al 4% si están estabilizados, por encima de estos valores se producen erosiones. No obstante lo anterior la granulometría del árido proporciona distinta vulnerabilidad a los arrastres, así los caminos con capa de rodadura de arena de río sufren erosiones a partir del 1,5% de pendiente; en el extremo opuesto están los jabre, arrocillo calizo o granítico y picón grueso que pueden soportar pendientes del 3% sin erosionarse.

Firmes.- El tipo de firme depende de la capacidad portante del sub-suelo y de su utilización, en menor medida depende también del tipo de pavimento. Los sub-suelos granulares libres de agua freática pueden por sí solos operar como caminos, a lo más con una capa de rodadura. Si, por el contrario, el subsuelo es poco resistente y, además, tiene agua freática habrá que preparar un paquete de firme adecuado que puede requerir una capa drenante en el fondo, un geotextil anticontaminante, un firme de zahorras, grava-cemento, suelo-cemento... de distinto espesor, incluso una solera de hormigón, y una capa de rodadura adecuada. Las soluciones son muchísimas y en cada caso habrá que adoptar la más conveniente.

Pavimentos varios
Bordes.- Bordear un camino, aparte razones estéticas, supone una mejora considerable que alarga su vida y favorece la conservación.

Pueden colocarse enrasados con el pavimento, vistos hacia el interior o hacia el jardín. La altura vista es variable entre unos 7 y 15 cm dependiendo del uso, ancho del camino y tipo de pavimento; así un camino terrizo cuya rasante no está bien estabilizada requiere un resguardo superior, un camino estrecho con un resguardo elevado se estrecha más, un camino en el que puedan circular bicicletas requiere un resguardo elevado y vertical, quizá es el único caso, para que el ciclista se percate bien de la limitación y para que el bordillo rechace la rueda, si llega a tocarlo.

El medio más empleado para bordear caminos es el bordillo, de los que existen muchos tipos:

-  Piedra: de granito, caliza, arenisca, dolomía, pizarra... son los bordillos mejores para emplear en jardinería, si bien son los más caros. El perfil transversal es rectangular con la parte vista en ligero declive y aristas redondeadas o achaflanadas; en bordillos de poca sección las caras vistas suelen ser verticales. Las secciones son diversas, rectangulares por lo general, y suelen tener un ancho entre 10 y 15 cm y una altura de 20 a 25 cm. La longitud es variable entre 50 cm y 1 m. En casos especiales se fabrican bordillos con la testa superior redondeada con perfil llamado “pecho de paloma”, con 2 volutas...

Hormigón: Son los bordillos más empleados, por su bajo coste y por su buena acomodación a muchos tipos de obra. En jardinería pública son muy utilizados, no así en jardines privados donde este bordillo no encaja bien por su carácter excesivamente urbano. Existen muchas formas, por lo regular rectangulares, adecuadas a distintos usos, desde bordillos de 20x10 cm llamados de jardín, a los bordillos de calzada de 14/17x28 cm ó los de isletas de tráfico. También se fabrican bordillos de perfiles especiales, como los bordillos “bota”, de testa redondeada, cilíndricos completamente excepto la base de anclaje al suelo, así como los de planta curva. La longitud es variable, por lo regular 1 m excepto los especiales que suelen medir 50 cm.

-  Cerámica: Son poco corrientes. Suelen tener una longitud máxima de 50 cm y la sección es pequeña y casi siempre de forma especial


-  Otros bordes: Para la realización de bordes en caminos pueden utilizarse otros materiales como las traviesas de ferrocarril, tablones y rollizos de madera, adoquines y baldosas de gran espesor, bandas onduladas de PVC, incluso bandas de acero inox o corten.

Pavimentos.- La capa de rodadura o de paseo puede fabricarse con muchos tipos de materiales.

Pavimentos varios, secciones constructivas

Terrizos: Son los más comunes y socorridos por precio, aunque nada desdeñables, y dentro de éstos tenemos los de arenas de río y miga al 50%, los de jabre granítico, arrocillo, calizo, polvo de cantera, polvo de ladrillo, escorias de carbón, picón volcánico... En todos los casos se logrará la mejor estabilización posible y el sellado, que consiste en recebar con finos los huecos dejados por los áridos más gruesos que ocuparán las capas inferiores. La capa deberá tener un espesor comprendido entre 7 y 12 cm dependiendo del material.

Losas de piedra: La losas de piedra componen los mejores pavimentos, en todos los aspectos. Puede jugarse con el tipo de piedra, textura, color, dimensión y despiece lográndose muy buenos resultados, tanto estéticos como prácticos. Como materiales tenemos el granito, arenisca, caliza, pizarra y dolomía, entre los de más corriente uso, con acabados de corte de cantera, sierra, abujardado, apomazado o pulido, estos últimos sólo para interiores o casos excepcionales como cenefas. La combinación de distintos formatos es muy recomendable, y así pueden disponerse cenefas longitudinales y transversales alternando con paños de losas que permiten la articulación del paseo y enfatizar determinados aspectos del diseño. El espesor es variable entre unos pocos centímetros hasta 10 ó 12 cm, dependiendo del tipo de material, corte y utilización. La colocación en obra depende de la dimensión y grosor de las piezas, tipo de firme, y utilización; los de mayor dimensión y más gruesos pueden colocarse directamente sobre una cama de arena de río. El despiece puede ser diverso y responderá a criterios de diseño, así como el tipo de junta, si bien el material y su dimensión ya orientarán sobre las colocaciones posibles.

Losas de hormigón prefabricado: Existen multitud de formas, dimensiones y acabados. Las más convenientes con las de terminación con árido lavado pues aportan una mayor belleza y duración. En cuanto a la disposición, despiece y colocación en obra son similares a las de piedra.

-  Baldosas hidráulicas: Su dimensión suele ser inferior a 60 cm y la forma más común es la cuadrada. El espesor puede estar comprendido entre 3 y 5 cm y los acabados pueden ser con materiales pétreos, tipo terrazo, o con mortero coloreado, liso o con relieve. Los acabados lisos, al menos que sean antideslizantes, no son recomendables pues resultan resbaladizos. Estas piezas se colocan siempre sobre mortero de cemento.

Piezas cerámicas: Se emplean baldosas de gres antideslizante como pavimentos de exteriores. Aportan una gran calidad al diseño y son muy duraderas. Su colocación es similar a las hidráulicas. También se emplean como pavimentos cerámicos ladrillos de tejar colocados de canto o de plano y mecánicos a sardinel. Requieren ser tomados con mortero de cemento dada su pequeña dimensión.

Adoquines: Existen de piedra de granito, caliza, pizarra, basalto o dolomía. También los hay prefabricados de hormigón y cerámicos de arcilla o gres. Los de piedra suelen tener una dimensión de 20x10x12 cm y se colocan sobre mortero semi-seco, si son más pequeños pueden necesitar mortero de agarre, sobre todo los serrados de poco espesor, muy empleados últimamente. Los prefabricados de hormigón existen en espesores de 6 cm y de 8 cm, éstos últimos pueden colocarse sobre cama de arena. Los de gres y cerámica suelen tener 5 cm de espesor y se sientan sobre mortero de cemento. La colocación puede ser diversa, a mata-junta con la hilada normal al camino, en espiga, en mosaico...

-  Hormigón impreso: Se utiliza bastante la solera de hormigón de unos 15 cm de espesor, armada con mallazo, impresa superficialmente. El hormigón, una vez vertido y rasanteado se endurece y colorea superficialmente y después se imprime aplicándole una resina de sellado. Se consiguen muchos tipos de texturas y colores y es un pavimento muy interesante en jardinería.


Madera: traviesas de ferrocarril, tablas, rodajas de pino, cachas, tacos... de madera también son piezas adecuadas para formar pavimentos. Su colocación puede ser muy diversa y se suelen colocar sobre camas de arena o mejor de grava pues mantiene seco el material.

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