16 may. 2016

Proyecto de Zona Verde Pública - Vegetación (III) - Utilización Funcional

Continuando la serie sobre el Proyecto de Zona Verde Pública en la fase del Diseño global y las partes constituyentes del Proyecto, seguimos tratando la Vegetación. En esta entrada nos centraremos en la Utilización Funcional.


UTILIZACIÓN FUNCIONAL

En los últimos 50 años se han desarrollado estudios altamente especializados sobre la utilización de las plantas en la solución de problemas de ingeniería medioambiental.

Interesa conocer la relación entre las plantas y los efectos que ayudan a resolver algunos problemas:

1.  Las hojas gruesas amortiguan el sonido.
2.  Las ramillas y hojas temblonas de algunos árboles (chopos) enmascaran los ruidos.
3.  Las hojas pubescentes atrapan y las que transpiran mucho atrapan partículas de polvo.
4.  Los estomas de las hojas intercambian gases con la atmósfera.
5.  Las hojas y flores perfumadas enmascaran y combaten malos olores.
6.  Las hojas, ramas y ramillas frenan el viento.
7.  Las hojas y ramas detienen el impacto de la lluvia, nieve y granizo.
8.  Las raíces y la cubierta vegetal detienen la erosión.
9.  El denso follaje disminuye la luminosidad.
10. El follaje claro filtra la luz.
11. Las ramas espinosas dificultan o impiden los movimientos de los animales.

Control de la erosión: Las plantas pueden controlar la erosión eólica y por escorrentía, empleándose mucho en jardinería para la fijación de taludes.
Las especies más interesantes son la de raíz fasciculada si bien las de raíz pivotante son necesarias cuando puedan darse deslizamientos de fondo, al menos es interesante disponer una mezcla de ambas.

Este fenómeno se produce con bastante frecuencia en taludes arcillosos cuya capa superficial ha sido laboreada para las plantaciones y posteriormente dotada de un riego por aspersión.  La carga de agua del talud y la escorrentía de fondo que se origina entre las dos capas de tierra, unido al poder lubricante de las arcillas, origina frecuentes deslizamientos que pueden ser peligrosos. En estos casos hay que vigilar la intensidad de los riegos y, si fuera necesario, anclar el talud.

Control del ruido: Este mal, llamado contaminación invisible, es poco remediable con los vegetales, a pesar de lo que pueda parecer o muchas personas suponen.

La atenuación del sonido por las plantas es consecuencia de la absorción por las hojas, ramas y tallos. Se ha comprobado que los responsables de una mayor absorción son los elementos densos, de hojas carnosas o duras y con pecíolo. Esta combinación permite el más alto grado de flexibilidad y vibración, y los enjambres de ramas, ramillas y tallos producen la mayor deflexión y refracción.

La especie ideal para combatir el ruido debería tener las hojas tan grandes como fuera posible, fuertes y carnosas, de una gran densidad, situadas en planos perpendiculares a la dirección de las ondas sonoras, y la densidad interior de ramas y ramillas que fuera muy elevada, con la vegetación desde el suelo y a la máxima altura.

También es importante la situación de la pantalla entre el emisor y el receptor. Una pantalla que cierra el foco emisor es más eficaz que una pantalla que cierra el área a proteger. Asimismo se ha comprobado que la longitud de las pantallas será, cuando menos, el doble de la distancia que separa el emisor del punto central de la pantalla.

En cuanto a espesores se indica que son necesarios anchos de 20 - 30 m con una altura en el centro de la pantalla, para emisores cercanos al suelo, de 12 - 14 m. Asimismo la distancia de la pantalla al emisor no debiera ser superior a 20 m.

Con todos estos condicionantes la máxima reducción del ruido por las plantas no supera los 10 dB, particularmente en frecuencias de 1000 a 11.200 c.p.s.

Control de la contaminación atmosférica: El papel de los árboles en la reducción de la contaminación atmosférica es muy variable así como sus efectos:

En la limpieza del aire, la vegetación actúa de tres formas diferentes:

1. Procesos de dilución de los contaminantes por medio de corrientes de aire favorecidas siempre por el arbolado.
2. Procesos de captación de partículas en la superficie de las hojas particularmente, también en ramas y ramillas.
3. Procesos de intercambio gaseoso a través de la epidermis de las plantas.

Los primeros requieren de escasa ampliación, juegan un papel muy importante por si solos, y en combinación con los otros dos: como efectos negativos tiene la dispersión del polen.

La captación de las partículas de polvo depende mucho de la especie vegetal y de la humedad del ambiente,  siendo mayor en hojas pubescentes, con alta transpiración y con humedad ambiente elevada. Para tener una idea del alto poder fijador de las plantas, podemos indicar que una hectárea de arbolado puede fijar una media de 50 toneladas año de polvo, si se encuentra en situación de poder hacerlo.

La disposición de las pantallas tiene mucha importancia destacándose su posición respecto del viento y la altura de la superficie foliar que deberá ser adecuada a la altura de la contaminación, pues si es mayor pueden producirse efectos negativos por corrientes de inversión, frecuentes en arbolado.

Por último a través del intercambio gaseoso originado en la fotosíntesis, las plantas consumen grandes cantidades de anhídrido carbónico liberando oxígeno, que también consumen, pues no hay que olvidar que las plantas también respiran, incluso las raíces. Para tener una idea de la producción de oxígeno por las plantas podemos mencionar que una hectárea de arbolado puede producir al año 10 Tn de oxígeno.

La producción de oxígeno por las plantas, con ser muy importante en el ecosistema tierra, no lo es tanto en la ciudad. Por extensas que fueran, comparada esta producción con el consumo de oxígeno que en cualquier ciudad se produce, dan como consecuencia un balance deficitario. En la ciudad se dan muchos procesos alimentados por oxígeno y si no existiese una buena renovación de aire del exterior las ciudades se asfixiarían.

Más importante en el ecosistema ciudad es la acción purificadora de las plantas en el intercambio gaseoso con otros contaminantes.

La absorción del monóxido de carbono, gas altamente peligroso para la vida de los animales, a los que produce anoxia en la sangre, alteraciones visuales, indisposición fisiológica, apatía y cefalalgias, es importante, pudiendo estimarse, con una aproximación muy relativa, que la vegetación absorbe el 25% del gas existente.

Los óxidos de nitrógeno, que producen irritaciones en mucosas, ojos y piel, además de neumonías en dosis altas, en proporciones variables, se neutralizan por las plantas en los procesos de oxidación de su metabolismo.

Los derivados de azufre, fundamentalmente el SO2, originado por la combustión de combustibles fósiles, es un contaminante peligroso muy abundante en las ciudades, sobre todo en invierno. En el metabolismo de las plantas el SO2  es oxidado rápidamente dando lugar a sales más o menos estables. Se ha indicado por algunos autores que una hectárea de bosque puede absorber al día de 1 a 2 kg de SO2.

Otros contaminantes como el plomo se fijan directamente sobre la vegetación.

Control de brillos y reflejos: La radiación solar afecta a nuestro control visual tanto como a nuestro confort térmico. Estamos rodeados de millones de superficies reflectantes (cristal, aluminio, acero, pinturas blancas, hormigón, agua) todas ellas capaces de propagar la luz. Los rayos, bien sean provenientes del sol, de cualquier otra fuente luminosa o propagados mediante reflexión alteran la vida de las personas, y aún de las cosas.

Las plantas pueden emplearse como pantallas contra la luz ya que absorben casi toda la radiación luminosa que reciben, salvo casos excepcionales de plantas con follaje muy claro o con una proporción muy elevada de flores blancas.

Jardinería en viales

Auxiliares del tráfico: Los árboles y arbustos pueden también ser útiles auxiliares de tráfico de personas, vehículos y animales. Mediante el empleo de setos o barreras vegetales pueden enmarcarse paseos, cruces de calles... con resultados tanto o más eficaces que empleando otros materiales.

 Una correcta elección de la especie vegetal puede proporcionarnos barreas infranqueables, suaves borduras, tapices verdes de distinto color para señalar distintos usos del espacio, cerramientos de áreas de juego, medianas de calles y autopistas que pueden incluso absorber el impacto de un vehículo al salirse de la carretera.

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