23 dic. 2013

Obra civil (V) - Muros

En esta nueva entrada de la serie sobre la obra civil en parques y jardines, vamos a hablar sobre los muros.

De todas las construcciones en parques y jardines, quizás son los muros los más significativos pues están presentes en muchas realizaciones.
Aparte de su utilización ornamental, las funciones clásicas por las que se les emplea en jardinería son como elementos de cierre y como elementos de contención de tierras.

Pueden ser infinitas las razones para disponer un muro en un proyecto, por lo que en consecuencia, sus dimensiones, forma y materiales, también lo son. Su planteamiento en la escena puede ser muy variado y así pueden disponerse exentos, luciendo la fábrica como un elemento más de la composición, enmascarado por plantas, adosado a otras construcciones, al pie de un talud...

Los materiales de empleo pueden ser todos los adecuados a los esfuerzos a soportar y condiciones de intemperie que es donde generalmente se encuentran, destacando la piedra y los productos cerámicos como los materiales más adecuados.

Su acabado puede ser muy diverso, desde la fábrica vista, recubiertos, pintados...

La construcción básica de un muro requiere de una cimentación, que es la encargada de transmitir las cargas al terreno, y de un paramento resistente a los esfuerzos previstos; en unos casos soportará cargas verticales, su propia fábrica o cargas añadidas, y en otras ocasiones empujes de tierras.

Conviene recordar algunos aspectos a tener en cuenta:
  • Los muros de pequeño tamaño para contención de tierras, en especial los de mampostería, son muy utilizados y proporcionan al jardín mucha belleza no sólo por su contemplación sino por permitir el establecimiento de planos a distinto nivel que favorecen las vistas, los ambientes y las perspectivas.
  • Un muro acompañando a un paseo, de una altura que no rebase la vista de lo que se pretende ver, aumenta visualmente su longitud y sitúa al espectador en un plano dominante, favorable respecto de la escena que contempla.
  • Muro al pie de mirador
  • Un muro fragmentado acorta las distancias.
  • Pequeños muros en abanico focalizan vistas.
  • Los muros banqueados junto a un paseo en pendiente disminuyen esta sensación, por el contrario si mantienen su coronación con la pendiente la afirman y manifiestan más.
  • Un muro exento es algo duro pero bello y permite, al traspasarlo, descubrir un nuevo paisaje. Nada como un muro para afianzar un mirador, para comunicar sensación de altura; si el muro se escalona y ajardina permite, por el contrario, eliminar la sensación de desnivel.
  • Un muro de grandes proporciones con plataformas ajardinadas es una magnífica representación de jardín en altura.


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