15 sept. 2014

Proyecto de Zona Verde Pública - Espacio Parque o Jardín (I)

Siguiendo la serie sobre el Proyecto de Zona Verde Pública vamos a reflexionar sobre las zonas verdes públicas, en concreto el espacio parque o jardín.



La redacción del proyecto de zonas verdes tiene una carga importante de diseño y una responsabilidad grande derivada de esta cuestión. El trabajo de diseño suele ocupar más tiempo y está presente en todas las fases de redacción del proyecto, hasta en los aspectos más insignificantes. Diseño y redacción están unidos, no pueden separarse.

“…es el usuario del parque o jardín quien más nos preocupa cuando proyectamos...”
Dicho lo anterior, vamos a tratar del destinatario de nuestra obra, el que va a utilizarla, el cliente para quién trabajamos. Nuestro desarrollo, como indicamos al principio, será en relación con las zonas verdes públicas, campo en el que hemos adquirido nuestra mayor experiencia, pero válido para cualquier proyecto de zonas verdes.

Desde esta óptica, es el usuario del parque o jardín quien más nos preocupa cuando proyectamos, y no tanto las necesidades funcionales o incluso las del colectivo urbano por más que en ellas descansen las razones del proyecto; ello no quiere decir que no las tengamos también muy presentes. Hablamos así porque es en última instancia, aunque considerada en primer lugar, la reacción del usuario individual y su comportamiento quien determinará el éxito o fracaso de la obra.

Los parques y jardines siempre han sido construidos por el hombre y para el hombre, y siempre han estado cerca de él. En su esencia, han sido mundos hechos a su propia medida, reales, no soñados, que ofrecían una realidad distinta a la propia realidad que se estaba viviendo; mundos, en cierto modo, fantásticos y sorprendentes que pretendían motivar y emocionar; lugares donde se obtenían satisfacciones espirituales, además de materiales. Sir Geoffrey Jellicoe escribe refiriéndose a los parques: «La capacidad potencial de sosegar, refrescar, satisfacer, inspirar el alma del hombre, al modo de la iglesia y del templo, sitúa al parque público por encima de los demás». De su construcción derivan, por tanto, la multiplicidad de funciones que prestan.

En esto existe una fuerte distinción con la naturaleza, que no ha sido creada por el hombre, y ofrece, en tanto se conserva virgen, una belleza natural universalmente aceptada, un ambiente limpio y purificador, y muchos atractivos peculiares de honda repercusión emocional, manteniendo vigentes, entre otras, las funciones primigenias de servir de recreo, solaz y expansión. Buscando estos atributos, en especial los higiénicos y sanitarios, durante mucho tiempo, los parques y jardines se han intentado construir a “imitación de la naturaleza”, lo que no significa que el hombre haya estado en los parques y jardines cerca de ella, por más que a mucha gente se lo parezca e incluso se defienda desde muchas tribunas, incluso políticas. 

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