11 jun. 2012

Historia reciente del mobiliario y el equipamiento en los espacios urbanos (I)

Vamos a dedicar esta serie de entradas a la historia reciente del mobiliario y el equipamiento urbano.


Cartel en Parque Urbano años 70

La construcción del espacio urbano y el estudio del proyecto, bajo las nuevas premisas de espacio vital humanizado, alcanzan un gran auge en el siglo XIX. Se adquiere una cultura, hasta entonces inexistente, del espacio urbano.
El mobiliario, salvo excepciones, se emplea para cubrir necesidades muy elementales, exclusivamente funcionales.
El banco es casi el único mobiliario existente junto con las papeleras, y en los parques algunos columpios.
Juegos infantiles de tubo metálico
Su diseño no es bello, recordemos los bancos y los juegos infantiles de tubo pintados de verde, confundidos con la vegetación.
Sólo en las obras artísticas, parques y jardines históricos o ligados a edificios históricos se colocan elementos del mobiliario, y también del equipamiento, con una base artística, casi siempre modelos clásicos.
La producción es artesanal, no existe producción industrial, y los escasos diseños son fruto de la imaginación de los proyectistas. La ergonomía y otras disciplinas, presentes hoy día en los diseños, son poco aplicadas.
Este panorama con ligeros adelantos, muy influidos por el bienestar económico y los avatares de la política y de las guerras, se mantiene hasta mediados de los años 60, unos diez años después del fuerte despegue del desarrollo urbano en las ciudades que comienza a mediados en los años 50.
  
Parque Urbano de nueva construcción en 1970

Y es que el desarrollo urbano comienza por la edificación de viviendas, de las que tan necesitada se encontraba España, para más tarde reparar en las deficiencias del espacio urbano, que se comienzan a subsanar cuando las primeras necesidades empiezan a estar cubiertas.
El mobiliario y equipamiento en estos nuevos espacios urbanos se sigue sustentando en el tubo de hierro, pintado de verde, y en el tablón de madera. Son los modelos antiguos donde existe la mayor demanda, aunque también se ponen en el mercado modelos clásicos de fundición, existentes en parque y jardines del XIX.
La falta de productos industriales más elaborados y exigentes lleva a muchos arquitectos a diseñar el mobiliario específico para cada proyecto, entendido como una parte consustancial de la obra no como un elemento mueble que tiene una vida mucho más corta.
Algunos de estos elementos encajan bien en distintos ambientes y son reproducidos por empresas de forja y cerrajería con lo que se inicia la producción industrial (años 60).
Las novedades son escasas y la importación es casi desconocida. El espacio urbano sigue estando poco considerado.

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